LA RUTA DEL CORPES
El planteamiento de esta ruta obedece a la idea de ofertar iniciativas atrayentes al turismo y de recuperar gran cantidad de recursos ociosos e infrautilizados que nuestros pueblos ofrecen, tanto monumentales, culturales como históricos. El itinerario que se dibuja intenta recobrar parte de estos y especialmente uno histórico que nos atañe muy de cerca: la figura de Cid Campeador. Este trayecto es uno de los más importantes relacionados con este que discurre, como ya se ha dicho por la casi totalidad de la comarca, comarca que agrupa a seis ayuntamientos; Acubilla de las Peñas, Alpanseque, Baraona, Medinaceli, Miño de Medinaceli y Yelo y que conforman la Mancomunidad de Corpes.
Este recorrido: La ruta del Corpes , es el que realizaron los Infantes de Carrión con las hijas del Cid a las cuales en este viaje mancillaron y se puede resumir en el siguiente párrafo: los infantes de Carrión viven algún tiempo en Valencia con el Cid, pero se enemistan con los caballeros de éste y deciden vengarse. En primer lugar piden al cid a sus hijas que les permita llevarles a sus tierras con la excusa de que quieren que vean sus heredades, que les han correspondido en dote. En el camino ultrajan y golpean hasta dejarlas moribundas. este recorrido se realiza en varias etapas.
En el tramo de Molina a Robledo de Corpes discurre por estos parajes y así iniciamos nuestros pasos por Urex y Arbujuelo, donde el caminante puede disfrutar de los saludables manantiales de agua y contemplar la famosa sima del mismo nombre y desde donde ya se vislumbra la villa de Medinaceli, pero antes pásate por Salinas de Medinaceli, lugar donde se ubican unas salinas romanas, parte de ellas destinadas a la cría de peces de colores de agua fría; sube ahora por “el camino del medio”(o quizás deba ser mejor ascender por los restos de la calzada romana, pasando por lo que fue catacumba romana y en nuestros tiempos polvorín) a medinaceli Villa declarada de interés Artístico Monumental y detente a descansar bajo el Arco Romano desde donde verás el renombrado valle de Arbuxuelo al que se alude en el Cantar del Mío Cid y la “Villa Vieja”, antiguo asentamiento primero Celtíbero y luego romano. Visita la Colegiata de Nuestra Señora de la Asunción, donde se encuentran enterrados importantes miembros de la casa de Medinaceli y donde el órgano barroco vuelve a acompañar las solemnes celebraciones. Por cierto, busca entre sus cruceros el ángel de color negro. Pásate por la plaza mayor aporticada y mira hacia el palacio ducal, hacia la Casa de la Alhóndiga y levanta la vista hacia la torre de la Colegiata, donde se ve el reloj y una esfera bicolor que marca las fases lunares. No dejes de visitar el convento de Santa Isabel, el convento de San Román (antigua sinagoga, la nevera árabe, el antiguo “cuartel”, el arco árabe y la alcazaba. Desde este castillo averigua en que lugar se encuentra el cuarto cerrillo, puesto que se dice que allí se encuentra enterrado Almanzor (con la gallina de los huevos de oro, según cuenta la leyenda).
De aquí encamínate a Miño de Medinaceli, municipio de gran importancia de legados arqueológicos. En Miño indaga en el paraje denominado “El Castillo” donde se ubican 22 sepulturas rupestres antropoides, trapezoidales y pisciformes.
En Ambrona encontrarás un yacimiento paleontológico declarado de interés cultural en 1995 y en Conquezuela, en el “Cerro de Santa Cruz”, pinturas rupestres con motivos humanos. De Miño pásate a Yelo, pueblo que recibe al visitante ofreciéndole una vista de sus peculiares palomares,algunos del siglo XVIII; de Yelo pasa a Mezquetillas, cuyo nombre se atribuye a una probable mezquita que se alzaba en el lugar que ahora ocupa su parroquia románica, y de Mezquetillas , antes de llegar a Romanillos, por la proximidad geográfica, trasládate hasta Alcubilla de las Peñas que como su propio nombre indica no hay calle que no suba o baje el desnivel de las roca y la casa se han edificado siguiendo la pendiente de los riscos.
Ya en Romanillos, entidad local por donde pasa una calzada romana y la cañada oriental soriana, contempla el calvario de tres cruces y la iglesia de San Miguel, construida sobre roca y que corona su portada con un crismón aragonés; se continua hasta Baraona, pueblo de aquelarres y de brujas y no según superstición, puesto que se conservan procesos del Tribunal de la Inquisición de Cuenca de 1527 (proceso número 1.441), a ciertas brujas del Campo de Baraona.
Busca los pozos airones (los mismos pozos que hacían las brujas en el campo al tomar tierra con sus escobas, según la leyenda) y el confesionario de éstas, labrado en la piedra y pregunta a alguno de sus habitantes por la Barona de Castilla, figura que corona en forma de veleta la iglesia parroquial y donde sobre el altar mayor, en el centro del retablo está situada en San Miguel Arcángel derrotando al diablo, que gime a sus pies (no se podía haber escogió mejor iconografía para mantener la tradición brujeril en este pueblo). Antes de irte acércate hasta la “Laguna del Ojo” y ya, antes de iniciar otro tramo hasta Robledo de Corpes aproxímate hasta Alpanseque, pueblo donde en Nochebuena se “calentaba” al Niño, y contemplarás las típica tainas.